
La mujer que tiene éxito, es aquella que esta atenta al tipo de cultura humana que se está forjando en el hogar, que junto a su pareja una vez fundaron; es la que sabe que su misión es "tirar hacia arriba", de sí misma y del hombre prendado de ella, prendido de ella (Julián Marías). Es la que se preocupa del ambiente en que cada persona de su familia se forma. En el concebir y dar a luz un hijo, repito, la mujer "se realiza en plenitud a través del don sincero de sí". ¿Por qué don sincero? Porque no a todas nos gusta la idea de perder la silueta, la libertad de ir y venir por donde se venga en gana, pues desde que llega un hijo, la vida cambia totalmente y la responsabilidad está por delante.
La mujer y su éxito se desarrollen en la medida en que ésta eduque sobre todo la inteligencia propia y la de los suyos, hacia el descubrimiento de Dios, pues la inteligencia nos ha sido dada para buscar y amar a Dios, sobre todas las cosas, para que oriente así, la propia conducta y los actos al bien. La mujer que tiene éxito, es la que cuestiona a su inteligencia, llegando a la conclusión de que "la naturaleza del ala es levantar hacia lo alto las cosas pesadas" (Platón), es decir lo grave; concretamente la gravedad del varón. Es la que se atreve a ir muy lejos, y a llevar al hombre atraído en su persecución, citando una vez más a Julián Marías. Es la que hace del hombre, del amado, más hombre, más persona.
La mujer exitosa es la que hace lo mejor posible, la que se esfuerza por dar lo mejor de sí. Sabe que este tipo de éxito no es espectacular, no brilla, no hace ruido, no deslumbra.
fuente: http://www.mitoluca.com.mx
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